Cómo saber si una ruta es difícil de verdad
Los kilómetros engañan, el desnivel manda y existe un sistema español que lo pone en números: el MIDE, explicado sin apropiárselo.

Por qué los kilómetros engañan
«Son veinte kilómetros» es la frase con la que se convence a alguien de venir a una ruta, y no dice absolutamente nada. Veinte kilómetros por una vía verde llana son una mañana larga y agradable. Doce kilómetros con 1.200 m de subida son un día entero, y de los que se recuerdan.
El kilómetro se ha quedado como unidad de comparación porque es la que todo el mundo entiende, no porque informe. Es la única cifra que aparece siempre y la que menos relación tiene con lo duro que va a ser el día.
Debajo hay cuatro cosas distintas que la gente mete en la misma palabra, «dificultad»: cuánto vas a cansarte, cuánto tienes que saber para no perderte, cómo de técnico es el terreno bajo los pies y qué pasa si algo sale mal. Se pueden separar, y alguien ya lo hizo.
El número corto
Una regla de bolsillo que se acerca bastante: 100 m de desnivel cuestan como 1 km de llano. Doce kilómetros con 900 m de subida se comportan como veintiún kilómetros llanos. Es tosca —no sabe de terreno ni de pendiente— pero convierte dos rutas incomparables en dos números que sí se pueden poner uno al lado del otro.
El desnivel manda, y la pendiente decide
Si solo pudieras mirar un dato de una ruta, mira el desnivel positivo acumulado. Es lo que mejor predice el cansancio, lo que más alarga el día y lo que peor estima la gente que planifica desde el sofá.
Pero el D+ tampoco basta solo, porque no dice cómo está repartido. Ochocientos metros a lo largo de catorce kilómetros son una subida constante y llevadera; los mismos ochocientos concentrados en cuatro kilómetros son una pared del 20 % de media, y son otra ruta. Eso se ve en el perfil, no en la ficha: cómo se lee está en cómo se lee el perfil de elevación de una ruta.
Y encima de los dos hay una tercera cosa que ningún número recoge: el terreno. Un kilómetro de pista forestal y un kilómetro de canchal no son el mismo kilómetro aunque tengan el mismo desnivel. Para eso hace falta un sistema que valore cosas que no son cifras.
El MIDE, que es de otros y está muy bien
El MIDE —Método de Información De Excursiones— es un sistema español para valorar la exigencia de un recorrido. Lo desarrolló y lo difunde Montaña Segura, y es el criterio recomendado por la FEDME, la federación española de deportes de montaña y escalada. No es nuestro, no lo hemos adaptado y no hace falta: funciona tal cual.
Su idea buena es no dar una nota global. En vez de decir «ruta difícil», valora cuatro cosas distintas, cada una de 1 a 5, porque una ruta puede ser agotadora y sencillísima de seguir, o cortita y comprometida.
| Escala | Qué valora | Nivel 1 | Nivel 5 |
|---|---|---|---|
| Medio | La severidad del entorno: qué te puede pasar y cuánto tardan en llegar | El medio no está exento de riesgos | Hay muchos factores de riesgo |
| Itinerario | Lo difícil que es saber por dónde va el camino | Caminos y cruces bien definidos | La navegación se interrumpe por obstáculos que hay que bordear |
| Desplazamiento | Cómo es el terreno bajo los pies | Marcha por superficie lisa | Requiere pasos de escalada para progresar |
| Esfuerzo | Cuánta marcha efectiva hay, en horas | Hasta 1 hora | Más de 10 horas |
Y junto a las cuatro escalas van los datos de referencia, que son los de siempre: horario, desnivel positivo y negativo acumulados, distancia horizontal, tipo de recorrido —ida y vuelta, circular o travesía— y la época del año para la que se hace la valoración.
Ese último dato es el que casi todo el mundo se salta y es media explicación del método: la misma ruta no tiene el mismo MIDE en julio que en febrero. Un canchal con nieve dura sube la escala de desplazamiento; una senda evidente bajo un palmo de nieve sube la de itinerario. Una valoración sin época no significa nada.
Cómo no usarlo mal
Dos errores frecuentes. El primero, sumar las cuatro cifras: un 4-1-1-2 no es «un 8», es una ruta cómoda en un entorno serio, y ese matiz es justo lo que aporta el método. El segundo, tomárselo como una etiqueta oficial de cualquier track: el MIDE lo asigna quien ha valorado el recorrido con criterio, no un algoritmo sobre un GPX.
Cómo se traduce a «¿puede venir toda mi gente?»
Esta es la pregunta real de quien organiza, y las cuatro escalas la contestan mejor que ninguna etiqueta.
Desplazamiento 4 o más
LÍNEA ROJANivel 4 significa usar las manos para mantener el equilibrio. Con un grupo mixto, ahí se acaba la conversación: alguien va a pasar miedo, y el miedo en un paso expuesto es un problema de seguridad, no de comodidad. Con gente nueva, quédate en 1, 2 o 3.
Itinerario 3 o más
ALGUIEN TIENE QUE SABERA partir del 3 hace falta identificar accidentes del terreno y puntos cardinales. Se puede ir, pero exige que alguien del grupo sepa orientarse de verdad y que el track vaya descargado en más de un móvil. Si esa persona eres tú y ese día no vas, la ruta se cambia.
Esfuerzo 4, con gente nueva
6-10 HORASSeis a diez horas de marcha efectiva son un día largo para cualquiera y una experiencia desagradable para quien nunca ha pasado de tres. Y recuerda que el grupo avanza al ritmo del más lento, no al ritmo medio: en la práctica esa escala se comporta un escalón por encima.
Añade una comprobación más, que no es del MIDE pero decide muchos domingos: en qué kilómetro cae la subida grande. La misma ruta con la pared al principio o al final produce dos grupos distintos al llegar al coche.
Qué hace Suviard con esto
Lo primero, lo que no hacemos: Suviard no calcula el MIDE de una ruta. Poner cuatro cifras automáticas a un track sería inventárselas, porque tres de las cuatro escalas valoran cosas que no están dentro de un GPX —la severidad del entorno, lo evidente que es el camino, cómo es el suelo—. El método es de Montaña Segura, tiene su forma de aplicarse y no vamos a fingir que un algoritmo lo sustituye.
Lo que sí ponemos son los datos con los que tú puedes decidir: distancia, desnivel positivo, el perfil completo y —esto es lo diferencial— el tiempo real de quien grabó la ruta, no solo el estimado por fórmula. Un tiempo real de siete horas en una ruta que la fórmula calcula en cuatro y media te está diciendo algo sobre el terreno que ninguna etiqueta te iba a decir.
Y en las convocatorias de club, quien organiza fija el nivel de la salida y los kilómetros y el desnivel previstos, para que nadie se apunte a ciegas. El nivel lo pone una persona que conoce a su gente, que es exactamente quien debe ponerlo.
En resumen
La dificultad de una ruta no es un número: son cuatro cosas que no se parecen entre sí. Los kilómetros son la peor de las medidas y la más repetida; el desnivel es la que mejor predice el cansancio; la pendiente y el terreno explican el resto; y el MIDE es la forma seria de decirlo todo junto sin inventarse una nota global.
Para el grupo, la pregunta útil no es «¿es difícil?», sino «¿qué escala se sale de lo que mi gente ha hecho antes?». Casi siempre es una sola, y casi siempre se puede cambiar de ruta.
Más sobre cómo trabajamos los datos, en sobre Suviard.