La regla que ordena todo lo demás
No hay una lista buena para todas las rutas. Hay una pregunta: ¿cuánto tardaría en llegarme ayuda si me tuerzo un tobillo aquí? En una ruta circular de dos horas cerca de un pueblo, la respuesta son minutos. En una travesía de ocho por encima de los 2.000 m, pueden ser horas — y de noche.
Todo lo que sigue es esa respuesta traducida a peso.
Lo que va siempre, dure lo que dure
- Agua. Litro y medio como mínimo para media jornada, y súbelo en verano o si no hay fuentes fiables. Una fuente marcada en un mapa no es una fuente que mane.
- Capa impermeable y cortavientos. Aunque el parte diga sol. En montaña el viento y una nube bastan para cambiar la sensación térmica quince grados.
- Frontal, con las pilas comprobadas. El error clásico no es salir de noche: es volver más tarde de lo previsto. Pesa ochenta gramos.
- Botiquín mínimo: vendaje elástico, apósitos para rozaduras, analgésico, tiritas de sutura y una manta térmica.
- Móvil cargado y una batería externa. Es tu mapa y tu teléfono de emergencia a la vez, y grabar el track consume.
- Comida de más. Algo que no te apetezca especialmente —para que siga ahí cuando haga falta— y con azúcar rápido.
- Protección solar: crema, gafas y gorra. En alta montaña la radiación sube en torno a un 10 % por cada 1.000 m.
Lo que se añade según la ruta
De 2 a 4 horas, cerca de población
Con lo anterior vas servido. Mochila de 15–20 litros. La tentación aquí es quitar el impermeable y el frontal «porque es corta»: son exactamente las dos cosas que hacen que una ruta corta que se tuerce siga siendo una anécdota.
De 4 a 8 horas, o con desnivel fuerte
Añade una capa de abrigo (plumas ligero o forro), bastones si hay bajada larga —descargan una parte apreciable del impacto en las rodillas—, y agua o filtro para reponer. Mochila de 25–30 litros. Aquí ya conviene llevar el mapa descargado sin conexión: la cobertura se va antes de lo que crees.
Alta montaña, nieve o travesía de varios días
Cambia la categoría del problema, no la lista. Crampones y piolet si hay neveros —y saber usarlos, que no es lo mismo que llevarlos—, casco donde haya caída de piedras, y material de vivac. Y sobre todo: alguien que sepa por dónde vas y a qué hora deberías haber vuelto. Eso no pesa nada y es lo que más cambia el desenlace.
El peso sale en el cronómetro
Cargar de más no es solo incómodo: cambia el tiempo de la ruta. A partir de un 20 % de tu peso corporal el ritmo cae de forma apreciable, y ese descenso se acumula durante toda la jornada. Una ruta calculada en cinco horas puede irse a seis solo por tres kilos de exceso.
Por eso conviene mirar el tiempo real de quien ya la hizo y no solo el estimado, que no sabe nada de lo que llevas encima. Lo desarrollamos en cuánto se tarda de verdad en subir 800 metros.
Antes de salir
Mirar el parte meteorológico de montaña —no el del pueblo del valle—, dejar dicho por dónde vas, y tener claro un punto de renuncia: una hora a partir de la cual das la vuelta aunque falte poco. El material te saca de un apuro; ese punto de renuncia evita que llegues a él.
Ninguna información de Suviard sustituye a mirar el parte, llevar el equipo adecuado y saber darse la vuelta.
Más sobre cómo trabajamos los datos, en sobre Suviard.