La regla de Naismith, y por qué sigue usándose
En 1892 un montañero escocés, William W. Naismith, resumió en una línea lo que le costaba moverse por la montaña: una hora por cada 5 km en horizontal, más una hora por cada 600 m de subida.
Para una ruta de 12 km con 800 m de desnivel positivo, eso da 2 h 24 min de avance más 1 h 20 min de subida: 3 h 44 min. Ese es el número que ves como «tiempo estimado» en casi todas las plataformas, con variaciones menores.
Sigue usándose porque es simple, es transparente y acierta el orden de magnitud. Lo que no es, es una predicción de cuánto vas a tardar tú.
Qué se deja fuera la fórmula
Las paradas
Naismith mide movimiento. Comer, ponerse el forro, mirar el mapa, esperar al grupo y hacer fotos no aparecen en ninguna variable. En una ruta de cinco horas es habitual acumular entre 40 y 60 minutos de paradas sin que ninguna parezca larga.
La bajada, que no siempre resta
La fórmula original ignora el descenso, como si bajar fuera gratis. La corrección de Tranter y las tablas posteriores lo ajustan así: una pendiente suave de bajada acelera, pero una pendiente fuerte frena — típicamente se descuentan 10 minutos por cada 300 m de bajada moderada, y se añaden 10 por cada 300 m de bajada muy pronunciada, que es donde las rodillas mandan.
El terreno
Un kilómetro de pista forestal y un kilómetro de pedrera no son el mismo kilómetro. Nieve blanda, barro, canchal o raíces pueden doblar el tiempo de un tramo sin cambiar ni la distancia ni el desnivel — que son las dos únicas cosas que la fórmula conoce.
La forma física y la mochila
El ritmo base de Naismith equivale a andar a 5 km/h en llano, que es rápido con mochila. Y cada kilo de más se paga: a partir del 20 % de tu peso corporal el ritmo cae de forma apreciable. Es la variable que más subestima la gente que planifica desde el sofá.
La altitud
Por encima de unos 2.500 m el rendimiento baja aunque estés perfectamente aclimatado. Ninguna versión de la fórmula lo recoge, y en el Pirineo o Sierra Nevada eso son minutos reales.
Cómo corregirlo, en la práctica
- Calcula el Naismith como referencia: distancia ÷ 5 + desnivel ÷ 600, en horas.
- Súmale un tercio si vas con mochila de día normal y en grupo pequeño. La mitad si el grupo pasa de cuatro personas: se avanza al ritmo del más lento, no al medio.
- Añade las paradas aparte, contadas de verdad. Diez minutos por hora de ruta es una cuenta honesta.
- Súmale un 20 % más si hay nieve, barro, pedrera larga o si la bajada es muy fuerte.
- Compara con el tiempo real de quien ya la hizo. Es el único dato que incorpora todo lo anterior sin que tengas que estimarlo.
Por qué Suviard enseña los dos
En cada ficha de ruta verás el tiempo estimado y el tiempo real juntos. El estimado sale de Naismith con sus correcciones por desnivel; el real es el que tardó quien grabó el track, con su forma física, su material y el terreno que hubiera ese día.
Enseñar solo el estimado quedaría más limpio y sería bastante menos útil: un número calculado con dos variables no puede saber que ese día había medio metro de nieve. Y enseñar solo el real tampoco vale, porque es el de una persona concreta. Juntos te dan el rango, que es lo que de verdad necesitas para decidir a qué hora sales.
Ojo con una cosa: el tiempo real depende del desnivel grabado, y ese dato tiene su propio margen de error. Lo contamos en por qué tu GPS dice que subiste más de lo que subiste.
En resumen
Naismith es una buena primera aproximación y una mala hora de regreso. Trátalo como el suelo del rango, no como la previsión — y recuerda que el margen que te sobre al calcular es el mismo que te va a faltar si el terreno está peor de lo que esperabas. La montaña no perdona un dato optimista.
Más sobre cómo trabajamos los datos, en sobre Suviard.